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I
BIENAL DE MUSICA DE PLECTRO
PRÓLOGO
Poca gente sabe - y algunos ni siquiera lo creen cuando
se les dice - que el instrumento de cuerda de más antiguo linaje,
más rancio abolengo y más noble prosapia es la bandurria.
El piano tiene poco más de doscientos años de existencia,
el violín no llega a quinientos, la guitarra si admitimos que viene
de la cythara griega podría llegar a los tres mil, pero la bandurria
¡pasa de los cuatros milenios!. Y, además, lleva el certificado
de garantía de origen en el propio nombre: pan-tur es el término
con el que antiguos sumerios denominaron a sus instrumentos de cuerda,
los más antiguos que se conocen y de esta raíz, a través
del latín pandura, procedería la hispánica bandurria.
Por eso, no sin razón, escribió un poeta:
Si
el diestro Apolo hubiera merecido
que llegase a su oído
lo canoro y suave
de este instrumento dulcemente grave,
tanta su envidia fuera
que en Bandurria la lira convirtiera.
Precisamente, quizá, porque la bandurria pertenecía ya a
la tercera edad cuando se formó la Orquesta Sinfónica, los
músicos se olvidaron de ella y por eso la bandurria ha llevado
durante los últimos tiempos una vida solitaria, aislada de los
fastos culturales oficiales. Hace poco más de un siglo algún
piadoso constructor madrileño de instrumentos musicales le buscó
un acompañante de su estilo: el nuevo laúd. Después
otros fabricaron laudones de diversos tamaños. A partir de entonces
la bandurria tuvo una familia y ya no estuvo tan sola, aunque esto sólo
le sirvió para compartir la soledad con otros instrumentos de su
misma especie, sin llegar a integrarse en el mundillo musical, como hubiera
sido su deseo.
En el desarrollo de los instrumentos de púa ha sido importante
el papel desempeñado por la ciudad de Madrid y por los músicos
residentes en ella. Conviene recordar que el mejor músico español
de los últimos siglos, don Francisco Asenjo Barbieri, gustaba firmar
como El maestro bandurria, con esa mezcla de humor, cariño y chulería
que caracteriza a lo madrileño. Aquí se conserva en la Biblioteca
Nacional el manuscrito con la música más antigua escrita
para bandurria. Aquí han tenido su residencia las mejores orquestas
de pulso y púa y aquí se han escrito gran parte de las obras
del repertorio puístico contemporáneo, aunque lo hayan hecho
músicos procedentes de cualquier parte, lo cual es otra característica
madrileña. Además y, quizá, sobre todo, aquí
se ha mantenido una firme afición, transmitida a menudo de padres
a hijos, para los que la bandurria ha sido más que un simple pasatiempo,
una devoción y, más aún, su modo de entrar en el
mundo de los sonidos, la música.
Bienvenida sea, pues, la celebración de un nuevo festival de música
de plectro que constituirá, sin duda, una nueva página en
la ya larga y gloriosa historia de estos instrumentos. Como observador
interesado de su vida y milagros, quisiera expresar un deseo personal
o, si se prefiere, un ruego a quien corresponda: ¿habrá
algún día algún festival que no sea sólo de
instrumentos de púa, sino de estos con todos los demás,
aunque sean más modernos y de menor alcurnia? ¿se romperán
alguna vez las barreras de la reserva en la que la bandurria y sus congéneres
parecen conservarse y podremos escuchar el timbre de su voz mezclado con
los demás colores de lo que rimbombantemente se llama paleta orquestal?.
La soledad no es buena compañera, sobre todo si no es buscada,
y tantos siglos de andadura en solitario no le han hecho ningún
bien a la bandurria. La inclusión cada vez más frecuente
de los instrumentos de púa entre los estudiados oficialmente en
los Conservatorios parece que está pidiendo unas consecuencias
prácticas en tal dirección. Dicho queda y que Vdes. lo vean.
Pepe
Rey
II
BIENAL DE MUSICA DE PLECTRO
PRÓLOGO
En la anterior edición de esta Bienal, el cuarteto
"Paco Aguilar" interpretó, con honores de estreno absoluto,
mi obra "Cinco estudios (d' après Valéry)", para
cuarteto de laúdes. Quizá por esa razón, los organizadores
de la edición de este año me han debido considerar un personaje
del mundo musical lo suficientemente pintoresco como para dar la bienvenida,
desde las primeras páginas de este programa, a los sin duda numerosísimos
entusiastas de este singular mundo sonoro que acudirán a sus conciertos.
Entiéndase bien: a los que provenimos de un mundo esencialmente
sinfónico, al que en principio le son bastante ajenos la práctica
y el repertorio de otros instrumentos distintos a los que le son propios,
nos viene muy bien que, de vez en cuando, nos sorprenda gratamente la
existencia de otros universos musicales que, por unas razones o por otras,
no han participado plenamente en el desarrollo de aquél y, por
tanto, han pasado a ocupar un injusto segundo lugar en el panorama musical.
Ahora bien: el conocimiento y disfrute de estos mundos, de las peculiaridades
de sus músicas y de las características de los instrumentos
de que se valen, proporcionan una inagotable fuente de riqueza que supone
una corriente de aire fresco con que renovar la ya de por sí bastante
deteriorada atmósfera de la música occidental, que desde
hace décadas no hace sino darle permanentemente vueltas a lo mismo,
viciando y deteriorando así sus propios contenidos e impidiendo
su correcto desarrollo.
Esta situación sólo se remedia, a mi juicio, con una adecuada
oxigenación, que pasa obligadamente por crear música nueva
y por ensanchar el campo instrumental, injustificadamente estrecho, para
su realización. Me siento especialmente feliz de haber aportado
mi granito de arena, como compositor, en el enriquecimiento del repertorio
del cuarteto de laúdes, en el que figuraban ya páginas magníficas
compuestas a lo largo de este siglo por grandes compositores que, pese
a su indiscutible vinculación con la "gran música"
occidental, no consideraron que se les fuera a caer anillo alguno por
dedicar una o varias obras a tan hermosa combinación instrumental.
Y confieso - y además con orgullo - que en mi caso hay una tercera
razón que, por su actualidad no me resisto a traer aquí
como cierre de estas notas: estimular a mis colegas para generar un repertorio
que permita que la futura enseñanza de estos instrumentos, establecida
en pleno derecho y en igualdad de condiciones a la de las restantes especialidades
en todos los grados de la nueva ordenación de las enseñanzas
musicales, pueda desarrollarse en condiciones idénticas a las de
aquéllas, tanto en lo que se refiere a la enseñanza individualizada
de cada instrumento, como a su práctica camerística.
Quien
esto suscribe ha intervenido activamente en la elaboración de los
nuevos planes de estudios entre 1992 y 1996, y en ese tiempo ha defendido,
más de una vez y con absoluta convicción, la presencia en
el grado superior de los instrumentos de púa, frente a "autorizadas"
voces del sector docente que, en un incomprensible alarde de fundamentalismo,
negaban el pan y la sal a todas aquellas especialidades que fueran ajenas
a la práctica típica y tópica de la citada "gran
música" occidental.
El prestigio, la autoridad y el buen hacer de muchos instrumentos de púa,
junto con el tesón del equipo técnico del que me enorgullezco,
pese a quien pese, de haber formado parte, y - ¿por qué
no decirlo? - el sentido común acabaron por imponerse, y el Título
superior de Música en la especialidad superior de "Instrumentos
de púa" es ya una realidad jurídica y legal, equivalente,
a todos los efectos, a una Licenciatura universitaria, lo que consagra
definitivamente unos estudios cuya implantación debe producirse,
de acuerdo con el calendario legalmente establecido, en el curso 1997
- 1998 en el que nos encontramos cuando estas notas vean la luz y la Bienal
esté lista para dar comienzo.
Pero, ¡cuidado!. Las mismas voces integristas que en su día
se pronunciaron contra la existencia de estos estudios en el grado superior,
consiguieron que la Ministra de Educación y Cultura, a las pocas
semanas de tomar posesión de su cargo, se comprometiera a aplazar,
por lo menos en dos años, la implantación de los estudios
correspondientes a dicho grado. Maniobra de dilación que, sin duda,
tiene como objetivo ganar tiempo para modificar la composición
de dichos estudios y, cómo no, la relación de especialidades
establecida. Mi obligación, en su momento, fue asesorar en la elaboración
de un plan de estudios acorde con las exigencias del tiempo en que vivimos;
ahora, apartado ya de dicha labor, no puedo por menos de alertar sobre
el peligro que corren muchos de los logros alcanzados en el papel del
BOE, pero todavía no desarrollados en la práctica... Aunque,
claro está, ello no debe ser en modo alguno obstáculo para
el buen desarrollo de esta Bienal, a cuyos organizadores, intérpretes
y público felicito de antemano por su ejemplar entusiasmo, y a
la que deseo desde aquí el mejor y más fructífero
de los futuros.
José
Luis Turina
III
BIENAL DE MUSICA DE PLECTRO
PRÓLOGO
La
Comisión organizadora de la III Bienal de Música de Plectro,
que se celebra en Madrid entre los días 4 y 6 de Diciembre de este
año, se siente especialmente satisfecha de haber convertido la
región de Madrid en sede de un encuentro internacional que se esfuerza
por sacar a la luz una de las vertientes menos conocidas de la tradición
musical, pero que cada día está cobrando un mayor impulso
gracias a la labor de profesionales y estudiosos.
En esta ocasión, nuestra región estará representada
por la Orquesta de Pulso y Púa de la Universidad Complutense de
Madrid, aunque también - desde luego - por los profesionales madrileños
del Grupo Ibérico, lo que nos lleva a señalar la recobrada
vitalidad que están manifestando los instrumentos de pulso y púa
en muchas Comunidades de España, entre ellas Madrid.
José Rey recordaba, en su introducción a la primera edición
de esta Bienal, que "poca gente sabe - y algunos ni siquiera lo creen
cuando se les dice - que el instrumento de cuerda de más antiguo
linaje es la bandurria. El piano tiene poco más de doscientos años
de existencia, el violín no llega a quinientos, la guitarra - si
admitimos que viene de cythara griega - podría llegar a los tres
mil, pero la bandurria pasa de los cuatro milenios". Quizá
por esa noble antigüedad, el madrileño Barbieri firmaba en
ocasiones como "El maestro bandurria". No podemos, por tanto,
olvidar que los españoles tenemos una gran herencia musical ligada
a los instrumentos de plectro, de la que no es ajena el legado andalusí.
Y el mejor ejemplo es el primitivo "alut" árabe, introducido
en occidente y convertido en laúd a través de "Al Andalus".
Todo esto, que conocen bien quienes se sienten aficionados a la música
de plectro, debe llegar a los jóvenes que educan sus sensibilidades
culturales y artísticas. Conviene que se mantenga viva la memoria
de los instrumentos de cuerda pulsada más antiguos, que constituyen
un legado cultural importante para los pueblos que, como es el caso de
España, tenemos un amplio y anejo patrimonio musical. Y eso es
lo que hacen periódicamente en Madrid los organizadores y participantes
de la Bienal de Música de Plectro: recuperar instrumentos que tienen
una vitalidad permanente, detrás de los cuales no sólo hay
tradiciones de varios siglos, sino que pueden ser también inspiración
para la innovación musical. La bandurria, el laúd, el laudín
y, desde luego, la guitarra, no sólo están restringidos
a la música popular, y así lo han demostrado importantes
compositores, desde Granados y Albéniz hasta Strauss.
Escribió Nietzsche: "toda música no comienza a tener
un efecto mágico hasta el momento que sentimos que ella habla el
lenguaje de nuestro pasado". Bienvenido sea este tercer encuentro
de música de plectro, con el que se escribe una nueva página
de una historia amplia y enriquecedora.
La
Comisión Organizadora
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